Nuestra finca produce principalmente higo negro, una variedad dulce, con una textura melosa y una piel fina. Cuando llega la temporada, entre finales de agosto y septiembre, el campo se llena de aromas y colores, y la cosecha se hace prácticamente a mano, pieza por pieza, seleccionando solo los higos maduros en su punto justo. Este trabajo delicado garantiza una fruta de primera calidad, que llega al consumidor fresca, sabrosa y con todo su valor nutricional intacto.
El higo es rico en fibra, potasio y antioxidantes, y es un gran aliado para el sistema digestivo y cardiovascular. Además, su alto contenido en energía natural lo hace ideal para deportistas, niños y cualquier persona que quiera una opción saludable y sabrosa. Forma parte de una dieta equilibrada y conecta con la tradición alimentaria mediterránea, que prioriza los alimentos de temporada y proximidad.
Nuestra colaboración con Hortec nos permite hacer llegar esta fruta directamente a cooperativas de consumo, tiendas especializadas, comedores escolares y restauración responsable. Es una forma de garantizar un precio justo para el productor, una calidad óptima para el consumidor, y una clara reducción del impacto ambiental gracias a los circuitos cortos de distribución.
En Aitona, los higos son mucho más que una cosecha: son un símbolo de permanencia, de cuidado por la tierra y de compromiso con un modelo agrícola que quiere mirar hacia el futuro sin perder las raíces. En un mundo marcado por la rapidez y el consumo masivo, trabajar con higos nos recuerda la importancia de esperar, de valorar el tiempo y de respetar los ciclos de la naturaleza.